Otro día que pasa, y sigo añadiendo asuntos a la lista de preocupaciones y horrores globales que, aunque no me lastimen directamente, es solo una cuestión de tiempo en que se sientan las consecuencias de alguna forma u otra.
Si tuviera que escoger una, o por lo menos la que tengo en la posición más alta, sería la diseminación sistemática de desinformación masiva a través de las redes sociales. No pasa un solo día en el que vea alguna publicación y deje de pensar: «Alguien de seguro leerá esto y se lo creerá. Ya sea porque no tiene las herramientas para entender lo suficiente o porque genuinamente piensa así y no tenemos como devolverlo a la misma realidad que nosotros».
¿Qué se puede hacer?
Por miedo a sonar cínico o vencido, rara vez me expreso abiertamente sobre lo que estamos viviendo.
Pero… Puedes optar por combatir la desinformación ¿Cómo? Pues, lees, investigas, estudias, y luego publicas a través de las redes sociales (sí, las mismas que están desinformando). Solo para que el algoritmo suprima o censure tu información verificable, o simplemente, la misma gente que quieres informar, niegue tus datos y te acuse de propagandista, que son mentiras o formas parte de alguna agenda (cualquiera, la que sea tendencia al momento: woke, zurda, comunista, islámica, globalista, etc.) Al final, terminas ‘flagged’ o ‘banned’ por la red social y te añaden a LA lista de personas de interés de las instituciones al poder.
Puedes involucrarte en tu comunidad, ayudar a otros, convertirte en un recurso de asistencia y apoyo. Esta es la opción que si todos decidiéramos por ella, el mundo sería un mejor lugar (o al menos, más fácil de navegarlo). El problema aquí es la fatiga personal y la falta de recursos individuales de la mayoría. Laboras 40-50 horas a la semana más tiempo de viaje, apenas te alcanza el dinero para la renta y las deudas, todo se está cayendo a tu alrededor y poco a poco, tu vida se pone más complicada y cara.
Aunque otros tengan menos que tú o NADA; quién te pudiera juzgar si decides tomar tiempo para sanarte, descansar y tratar de sobrevivir. Una vida de servicio hacia los otros no es compatible ni sustentanble con las institciones y sistemas actuales que nos rigen. En pocas palabras, quien no se cuide a sí mismo, no puede cuidar a otros. Mucho menos cargar con el peso de una sociedad individualista que castiga la pobreza y deja a la interperie a los discapacitados.
Y por supuesto, siempre puedes tomar acción directa. Aquí tengo que limitar mis palabras porque es prácticamente la forma más segura de que las agencias con tres letras toquen tu puerta y te desaparezcan o alguna otra agencia de tres letras te meta en un vehículo con encapuchados y te desaparezca. Ahora con AI, también te dejarían con un regalito mediático para que tu reputación sea destruida, pero eso es otro tema (y largo).
Volvamos… Acción directa, en pocas palabras es ver un problema o la razón o parte del problema, usualmente atado a sufrimiento, opresión, injusticias, etc. y resolverlo. Énfasis en resolverlo. Porque todos sabemos que hay maneras más eficientes de resolver problemas y no vuelvan a afectar tu vida o la de otros.
Como persona estudiada y graduada en varias materias, he tenido la dicha de publicar lo que he estudiado-investigado. No solo para beneficio personal, o generar contenido, sino para «informar» o TRATAR de combatir las falsedades que leo a diario. Estar acciones, tan menores que son, han resultado en cuentas suspendidas, censuradas y hasta bloqueadas por escribir ciertas frases e informaciones en las redes.
¿Cuál es la solución?
Si existe, yo no la sé.
Pero sí estoy claro en dos asuntos:
1- Hay días malos en el que ni me acerco a las redes o solo entro para contestar mensajes y seguir con mi vida. Pero también hay días buenos en el que tengo la paciencia, fuerzas y ganas para tolerar idioteces y tratar de aportar mi grano de arena. Te diría que tengo más buenos que malos, espero que hagan algo de diferencia.
2- Mañana tengo que trabajar para sobrevivir. Si tengo suerte, gozo de buena salud y trabajo por 40 años más. Y si de repente decido creer en milagros, alcanzo retirarme en algún momento y disfrutar en paz el poco tiempo que me queda antes de dormir 2 metros bajo la tierra.